Han pasado esos días plácidos de vacaciones, días en que el relax, la tranquilidad parecen no tenerse que acabar nunca. El tiempo se para, todo funciona con más lentitud, el día incluso se hace más largo.
Pero todo llega y el último día de nuestras vacaciones, ese temido día,¡¡ ha llegado!!
Otra vez a enfrentarse de nuevo a la rutina del mundo sanitario en el que te mueves. Puedo adivinar que se te pasa por la cabeza!!
En muchos casos las emociones más latentes son: la desidia, el temor, la indiferencia, la crispación …. un año se presenta de nuevo delante nuestro y tras mucha experiencia que arrastramos, empezamos el proceso de rumiación: ¿Qué pasará este año?, ¿Qué cambios van a producirse y como me van a afectar ? , con mi horario (en muchos casos, algo complicado) ¡¡no voy a tener tiempo de nada para mí!!, ¡¡todo el día corriendo!!, me angustio sólo pensar en lo que me espera…. y así podríamos seguir durante un buen rato….

Nosotros mismos, somos los guionistas de una película o de una historia aun no escrita , que no ha sucedido todavía.
Estamos adelantando acontecimientos, pensando en negativo,
todo bajo una perspectiva de pesimismo, amargura, etc.

Todos estos pensamientos tóxicos no hacen más que perjudicar todo lo que se mueve a nuestros alrededor y no nos permite enfocarnos en lo que realmente es importante , además de no permitirnos disfrutar de todo lo bueno que hay en nuestra vida.
Perdemos una cantidad de tiempo muy valiosa amargándonos la existencia, haciendo predicciones sobre lo que nos va a ocurrir y nos mortificamos pensando en lo que nos ha ocurrido en nuestro entorno laboral, con compañeros, nuestros jefe, las nuevas directrices etc.
Damos vueltas y vueltas a la cabeza, pensando un futuro caótico y desastroso : ¡¡Puede que vaya a ser despedido!!, ¡¡Me van a cambiar mi horario laboral y me van a desmontar mi vida familiar!!, ¡¡Me van a reducir mis horas de trabajo!!, ¡¡Me agobia pensar en los cambios que van a producirse!!.

Sentimos miedo, angustia y eso nos desenfoca de lo que es importante y no nos deja ver con claridad.

Es aconsejable ejercer una reflexión sobre estos comportamientos que nos asaltan.

Pregúntate que es lo que más te importa en este momento, que valores son imprescindibles para ti y con esa actitud que valores están siendo deshonrados.
¿Que te estás perdiendo cada vez que piensas en ello?
¿Que consigues dándole vueltas al asunto?
Concéntrate en tu día a día. No pienses en lo que está por venir.
Disfruta de todo lo que tienes a tu alrededor: familia, amigos, hobbies, etc.

Vive el momento presente.

Como bien decía Eckhart Tolle: “Date cuenta profundamente de que el momento presente es todo lo que tienes. Haz del Ahora el enfoque principal de tu vida”.

Si cambiamos la perspectiva de esa vuelta al trabajo en el sector de la sanidad, desde la mirada de enfocarnos en el día a día seremos mucho más felices y ganaremos en serenidad, y equilibrio.

El tiempo dedicado a preocuparse es tiempo que podríamos dedicar a buscar soluciones a los temas que nos afectan.
La preocupación sobre cosas que no se pueden controlar es tiempo perdido y no permite tomar medida sobre las cosas que sí dependen de nosotros.
Finalmente, el hecho de sentirse de determinada forma, no significa que sea real y preocuparse por algo irreal es una pérdida de tiempo y energía.

En conclusión, el tiempo dedicado a la preocupación es tiempo perdido. Entonces, si no tienes tiempo que perder puede tener presente lo siguiente:

-Deja de lado las cosas que no puedes controlar y dependan de ti.

-Utiliza técnicas de relajación para mantener la tranquilidad ante situaciones estresantes y practica ejercicio físico u otra actividad que te permita desconectar.

-La forma en cómo enfocas tus problemas es muy importante:
cuando te sientas abrumado/a u obsesionado/a con algo que no puedes controlar, sustituye esos pensamientos por una situación o experiencia que te hizo sentir orgulloso/a de ti mismo/a.

Utiliza esa experiencia para replantearte y observar qué es lo que ha aprendido de esas situaciones preocupantes y cómo lo puedes convertir en algo positivo o que es lo que ahora aprecias de todo esto.

Y como punto y final a este post, me gustaría dejarte con unas ejercicios de reflexión:

-Haz una lista de mínimo 5 cosas por las que te sientes agradecido/a en tu vida.

-Que elementos hacen que no te permitas disfrutar de lo bueno que hay en tu vida.

-Que debes hacer para cambiar esta situación.